05Dic2018

Son muchos los factores que condicionan nuestra toma de decisión cuando compramos un producto. Entre ellos, adquieren especial relevancia aquellos que no tienen una justificación clara y que surgen por impulsos. Hablamos del neuromarketing.

En primer lugar debemos responder a la siguiente cuestión: ¿qué es el neuromarketing? Esta disciplina es “la ciencia que estudia el comportamiento de compra, consumo y decisiones de los clientes ante diferentes productos, servicios y/o marcas.” Es decir, es la ciencia encargada de determinar qué factores irracionales son los que influyen en nuestras compras, a fin de explotarlos y sacarles partido.

Generalmente, se centra en tres aspectos:

  • Atención: si un producto tiene un aspecto llamativo, será más fácil que capte nuestra atención y, por tanto, existirá una mayor probabilidad de adquirirlo.
  • Emoción: esta es una de las ideas más importantes. Si ese producto que ha captado la atención del consumidor es capaz de generar sentimientos o emociones, las posibilidades de que lo adquiramos se incrementan considerablemente. 
  • Memoria: una vez captada la atención y habiendo generado las emociones deseadas, es inevitable que el producto tenga pregnancia y que, por tanto, sea retenido con mayor facilidad en la mente del consumidor. 

Para despertar estos sentidos, existen tres formas diferentes de llegar hasta el consumidor: 

  • Visual: a través de los ojos.
  • Auditivo: a través del oído.
  • Kinestésico: por medio del resto de sentidos (olfato, gusto y tacto).

Mejorar el diseño de un producto o servicio, jugar con los precios para hacerlos más llamativos, hacer importantes campañas de branding... Son muchas las formas de impactar al consumidor. Así, una correcta y efectiva aplicación de las técnicas de neuromarketing nos puede reportar numerosas ventajas:

  1. Podemos medir los estímulos del consumidor sin necesidad de preguntarle directamente, lo que se traduce en una información más precisa.
  2. Los recursos de la publicidad se unifican en un mismo concepto, permitiéndonos entender de un modo más racional las diferentes conductas del consumidor.
  3. Los datos y conclusiones obtenidas son mucho más tangibles que los obtenidos a través de métodos tradicionales.
  4. Evalúa de forma precisa la forma de pensar y de sentir del consumidor ante un determinado producto o servicio.
  5. Las conclusiones que se extraen a partir de su uso permiten adecuar campañas a las necesidades y gustos de los consumidores.

Con el paso del tiempo, el neuromarketing irá poco a poco ganando más protagonismo entre las diferentes empresas de prácticamente todos los sectores. El  fracaso o el éxito de su aplicación dependerá en gran medida de la capacidad para comprender al consumidor, así como sus gustos y preferencias a la hora de escoger un producto. 

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