• El crecimiento de la economía española se situó en el 2,7% interanual en el primer trimestre de 2026 apoyada en el dinamismo de la demanda nacional
  • La Cámara de España prevé un crecimiento del PIB del 2,3% para 2026 y un incremento del empleo del 1,6%, creando 360.000 puestos de trabajo este año
  • No obstante, la productividad del trabajo encadena cuatro trimestres consecutivos con tasas negativas en términos interanuales
  • La Cámara de España considera prioritario blindar la competitividad del tejido productivo aplicando una agenda de reformas que sitúen a la empresa como eje de la política económica

 

Madrid, 30/04/26.- La economía española ha iniciado 2026 con un mayor impulso del previsto, elevando su crecimiento interanual hasta el 2,7%, según el avance de la Contabilidad Nacional publicado hoy por el INE. Esta tasa supone una aceleración de una décima respecto al cierre de 2025 (2,6%) y se apoya en un sólido crecimiento trimestral del 0,6%. Aunque este avance es dos décimas inferior al registrado en el último trimestre del pasado año (0,8%), los datos confirman la capacidad de la economía española para mantener una senda expansiva en un contexto internacional complejo.

El crecimiento continúa sustentándose en la firmeza de la demanda nacional, cuya aportación al crecimiento se mantuvo en 3,4 puntos porcentuales. Destaca especialmente el comportamiento del consumo de los hogares, que aceleró su tasa interanual hasta el 3,2% (una décima más que en el periodo previo), a pesar de que el avance trimestral se redujo 3 décimas hasta el 0,6%. Por su parte, el gasto de las Administraciones Públicas moderó su crecimiento anual hasta el 2,0%.

En el ámbito de la inversión se observa una ralentización en términos interanuales. El crecimiento de la formación bruta de capital fijo se redujo 6 décimas respecto al último trimestre de 2025, registrando un avance interanual del 5,6%. Este ajuste responde al menor empuje de la inversión en construcción, cuya tasa anual descendió un punto y medio hasta el 6,0% (experimentando un leve avance trimestral del 0,1%). Por el contrario, la inversión en bienes de equipo muestra una ligera tendencia al alza, situando su crecimiento interanual en el 3,9% (1 décima superior al del trimestre precedente).

Por lo que respecta al sector exterior, los datos evidencian la debilidad de la demanda internacional, que ya podría estar acusando el complicado contexto geopolítico actual. Las exportaciones de bienes y servicios entraron en terreno negativo en términos trimestrales con un retroceso del -0,5%, lo que ha reducido su crecimiento interanual hasta el 0,9% (frente al 3,7% previo). Por su parte, las importaciones registraron una caída trimestral más pronunciada, del -1,2%, situando su tasa interanual en el 3,1%. En conjunto, el sector exterior ha restado siete décimas al crecimiento del PIB en este primer trimestre.

El mercado laboral ha mostrado un dinamismo excepcional en el arranque del año, con un crecimiento de la ocupación del 0,8% trimestral, lo que supone una notable aceleración frente al 0,3% registrado al cierre de 2025. En términos interanuales, el empleo mantuvo un avance sólido del 2,8% y la creación de 583.000 empleos en el último año.

Sin embargo, este intenso ritmo de creación de puestos de trabajo, superior al crecimiento experimentado por el PIB, ha derivado en una nueva caída de la productividad del trabajo, que retrocede un -0,2% trimestral y encadena cuatro trimestres consecutivos con tasas negativas en términos interanuales (-0,1%).

Perspectivas y recomendaciones de la Cámara de España

En la actualidad, la evolución del comercio mundial está sometida a una elevada incertidumbre. Tras semanas de confrontación directa entre Estados Unidos, Israel e Irán, se ha alcanzado un alto el fuego temporal a la espera de que fructifiquen las negociaciones entre las partes. Sin embargo, a falta de una solución diplomática definitiva, el estrecho de Ormuz permanece cerrado al tránsito marítimo. El bloqueo prolongado de esta arteria estratégica ya está provocando una alteración estructural en las cadenas de suministro.

La incertidumbre sobre cuánto tiempo se extenderá el cierre de esta vía marítima condiciona las previsiones de crecimiento globales. Solo una reapertura inminente permitiría que el repunte de los precios de las materias primas energéticas fuera un fenómeno transitorio, evitando un endurecimiento mayor de la política monetaria de los bancos centrales.

A pesar del complejo entorno descrito, que condiciona sustancialmente la aportación del sector exterior al crecimiento, la economía española mantiene su actividad apoyada en el dinamismo de la demanda nacional y en la inercia positiva del ejercicio anterior. En este sentido, la Cámara de España prevé un crecimiento del PIB del 2,3% para 2026 y un incremento del empleo del 1,6%, lo que permitiría la creación de unos 360.000 puestos de trabajo este año y situaría la tasa de paro en el 9,8% de la población activa.

No obstante, la elevada incertidumbre obliga a considerar estas previsiones como un escenario de referencia. En una situación de cronificación del conflicto, el mantenimiento de los precios del petróleo y del gas natural en niveles estructuralmente elevados durante el conjunto de 2026 podría llegar a detraer hasta 7 décimas de crecimiento este año. Asimismo, la inflación, que en el escenario base se proyecta en niveles moderados, escalaría por encima del 4% de media anual en caso de persistir el bloqueo energético, erosionando la capacidad de gasto de los hogares y los márgenes empresariales.

Por otra parte, la Cámara de España estima que la productividad por puesto de trabajo experimentará un avance del 0,7% en 2026. Si bien este dato supone un retorno a tasas positivas frente a la atonía de ejercicios anteriores, la mejora de la eficiencia productiva sigue siendo el principal reto estructural de la economía española. Sin impulso de la productividad que acompañe a la creación de empleo, la capacidad de la economía para absorber choques externos y garantizar un crecimiento sostenible en el largo plazo se verá seriamente limitada.

Para asegurar ese crecimiento en un entorno de costes al alza y elevado endeudamiento, la Cámara de España considera prioritario blindar la competitividad del tejido productivo aplicando una agenda de reformas que sitúen a la empresa como eje de la política económica, garantizando la seguridad jurídica y profundizando en la simplificación regulatoria para dotar a las empresas de la flexibilidad necesaria ante las actuales disrupciones. Asimismo, es necesario establecer un plan de consolidación fiscal que priorice la eficiencia del gasto público frente a incrementos impositivos que lastren la inversión privada. Todo lo anterior debería complementarse con la revisión a la baja de los costes asociados a la contratación, con un refuerzo del capital humano y una formación alineada con las nuevas demandas tecnológicas y empresariales.