
- La Comisión de Digitalización de la Cámara de España ha elaborado el informe “Competir en la economía digital: el papel de las infraestructuras IT”, que identifica las fortalezas y los retos de España en el desarrollo de infraestructuras digitales en el sur de Europa
- Con el objetivo de consolidar la posición de España como referente digital europeo, el informe plantea una batería de recomendaciones en ocho ámbitos de actuación, entre las que figuran el desarrollo de un Plan Nacional de Infraestructura Eléctrica para la Economía Digital, la puesta en marcha de una ventanilla única para grandes proyectos digitales y programas específicos de formación
- Estas infraestructuras de nueva generación son el motor de la IA, que es necesaria para impulsar la productividad y crecimiento de nuestras pymes
PUEDE DESCARGAR AQUÍ INFORME COMPETIR EN LA ECONOMÍA DIGITAL
Madrid, 17/09/2026.– España parte de una posición ventajosa para consolidarse como hub digital del sur de Europa gracias a su emplazamiento geográfico, su amplia red de fibra óptica, la disponibilidad de energías renovables competitivas y su conectividad internacional. Sin embargo, para materializar este potencial será necesario abordar desafíos vinculados a la capacidad de la red eléctrica, la simplificación administrativa y la disponibilidad de talento especializado. Esta es una de las principales conclusiones del último informe impulsado por la Comisión de Digitalización de la Cámara de Comercio de España, Competir en la economía digital: el papel de las infraestructuras IT.
El estudio plantea que la competitividad digital se ha convertido en un elemento estratégico para el crecimiento económico, la autonomía tecnológica y la capacidad de innovación de los países. En este contexto, las infraestructuras IT, que incluyen centros de datos, redes de telecomunicaciones, cables submarinos, computación en la nube o infraestructuras asociadas a la inteligencia artificial, constituyen la base sobre la que se construirá la economía digital en los próximos años. La demanda global de capacidad de cómputo podría multiplicarse casi por seis hasta 2030, lo que abre una ventana de oportunidad que se decidirá en muy pocos años.
España, en una posición privilegiada
El informe destaca que España cuenta con importantes ventajas competitivas para atraer nuevas inversiones, con una posición estratégica en las conexiones digitales entre Europa, África y América, una de las mayores redes de fibra óptica del continente, disponibilidad de suelo conectado adecuadamente para nuevos desarrollos, una red eléctrica mallada y fiable y una elevada capacidad para generar energía renovable a costes competitivos.
Ese diferencial energético es especialmente relevante porque la energía representa entre el 20% y el 40% de los costes de operación de un centro de datos. España produce electricidad fotovoltaica en torno a un 25% por debajo de la media europea y cuenta con costes eólicos igualmente competitivos, mientras que algunos países del centro de Europa llegan a triplicar los costes españoles de generación renovable.
Actualmente, España dispone de más de 350 MW instalados en centros de datos y una cartera de proyectos cercana a los 2.180 MW para los próximos cinco años, consolidando su posición entre los mercados europeos con mayor potencial de crecimiento.
Pese a este potencial, el informe advierte de que el principal riesgo para el desarrollo de estas infraestructuras es la limitada disponibilidad de acceso a la potencia en determinadas zonas del territorio, en lo referente tanto a la capacidad disponible como a los plazos de conexión a la red eléctrica. Según los datos recogidos en el estudio, más del 86% de las subestaciones de distribución carecen actualmente de capacidad de acceso disponible para nuevos proyectos, una situación que afecta tanto a los centros de datos como al conjunto de la industria y que puede ralentizar inversiones estratégicas para el país.
A ello se unen procesos administrativos complejos y plazos de tramitación que, en algunos casos, pueden llegar a los dos años (18-24 meses). La tramitación de permisos no se gestiona a nivel estatal, sino que depende de comunidades autónomas y ayuntamientos, lo que genera una elevada heterogeneidad de criterios, exigencias y plazos. Esta fragmentación, unida a la incertidumbre regulatoria y al riesgo de reinterpretaciones ex post, eleva el coste del capital y puede reducir la competitividad de España frente a otros mercados internacionales que compiten por atraer inversiones tecnológicas.
Por ello, el estudio propone revisar el marco normativo para que sea garante y, al mismo tiempo, facilitador del establecimiento de infraestructuras de nueva generación en España. Simplificar no significa rebajar las garantías ambientales o urbanísticas, sino establecer marcos ágiles, predecibles, proporcionados y no discriminatorios, armonizados con las definiciones y métricas europeas para evitar que los operadores presentes en varios Estados miembros deban adaptarse a exigencias nacionales divergentes.
Ocho líneas de actuación para reforzar la competitividad digital
Con el objetivo de consolidar la posición de España como referente digital europeo, el informe plantea una batería de recomendaciones estructuradas en ocho grandes ámbitos de actuación: fortalecimiento de la infraestructura energética, simplificación administrativa, desarrollo del talento especializado, refuerzo de la cadena de suministro tecnológica, mejora de la ciberseguridad y la resiliencia, impulso de la sostenibilidad y la economía circular, despliegue de infraestructuras de conectividad y edge computing y una estrategia internacional para atraer inversión tecnológica.
Las medidas propuestas incluyen la creación de mecanismos ágiles para el acceso a la red eléctrica, el desarrollo de un Plan Nacional de Infraestructura Eléctrica para la Economía Digital, la puesta en marcha de una ventanilla única para grandes proyectos digitales y programas específicos de formación para cubrir la creciente demanda de profesionales especializados.
El informe señala además que el desarrollo de la inteligencia artificial está acelerando la demanda de infraestructuras digitales y de capacidad de computación, lo que incrementa la necesidad de avanzar simultáneamente en ese refuerzo de la red eléctrica, el talento especializado y la simplificación administrativa.
Infraestructuras para impulsar la competitividad empresarial
El estudio subraya que el desarrollo de estas infraestructuras no constituye únicamente una cuestión tecnológica, sino que tendrá un impacto directo sobre la competitividad del conjunto del tejido productivo. Una red sólida de infraestructuras digitales permitirá a las empresas mejorar su productividad, reforzar su seguridad, acelerar su transformación digital y acceder en mejores condiciones a tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, la analítica de datos o la computación en la nube.
Este efecto es especialmente relevante para las pymes, que representan el 99% del tejido empresarial español y que se relacionan con estas infraestructuras como usuarias de servicios de nube e inteligencia artificial, no como promotoras. La nube soportada por centros de datos ofrece escalabilidad bajo demanda, reduce barreras de entrada y transforma costes fijos en variables.
Idoya Arteagabeitia directora de Regulación, Políticas Públicas y Competencia, Telefonica y presidenta de la Comisión de Digitalización de la Cámara de Comercio de España, ha destacado que "el despliegue de estas infraestructuras no será posible sin una colaboración estrecha entre el sector público y el privado. Necesitamos marcos regulatorios ágiles, inversión coordinada en la red eléctrica y una visión compartida a largo plazo". Según Arteagabeitia, "el verdadero impacto de estas infraestructuras se mide en su capacidad para llegar al conjunto del tejido empresarial. Nuestras pymes, que representan el 99% del tejido productivo español, dependen de estas infraestructuras para acceder a la nube, a la inteligencia artificial y a las herramientas que necesitan para ganar en productividad y competitividad".
La Comisión de Digitalización de la Cámara de España concluye que la próxima década será decisiva para determinar qué países liderarán la economía digital europea y que España cuenta con las condiciones necesarias para destacar, siempre que logre acompasar el crecimiento de las infraestructuras digitales con las inversiones energéticas, regulatorias y de talento que exige la transformación.