La economía española mantiene el dinamismo apoyada en la demanda interna y la mejora del sector exterior

  • La economía española mantiene su dinamismo, con un crecimiento del 2,7 % en el tercer trimestre, mientras que la inflación media anual se situará en el 3,2 % en 2026
  • En línea con esta evolución, la Cámara de España prevé un crecimiento del 2,5% para el conjunto del año 2026 y del 1,9% para 2027
  • Las exportaciones intensificaron su crecimiento hasta el 3,6 % interanual, dos puntos más que en el trimestre anterior

Madrid, 30/10/26.- La economía española mantuvo un notable dinamismo durante el tercer trimestre de 2026, con un crecimiento interanual del 2,7 %, según el avance de la Contabilidad Nacional Trimestral publicado hoy por el INE. Esta tasa supera en una décima la registrada en el trimestre precedente y pone de manifiesto la capacidad de la economía española para mantener un elevado ritmo de crecimiento en un contexto internacional incierto. En términos trimestrales, el PIB avanzó un 0,6 %, una décima menos que en el segundo trimestre del año.

El crecimiento siguió apoyándose principalmente en la demanda nacional, aunque su aportación al avance interanual se redujo en siete décimas, hasta los 2,6 puntos porcentuales. El consumo de los hogares creció un 3,1 % interanual y el gasto de las Administraciones Públicas, un 2,5 %. La inversión avanzó un 3,9 %, con un crecimiento del 4,2 % en maquinaria y bienes de equipo y del 2,9 % en vivienda y otras construcciones.

Por lo que respecta al sector exterior, las exportaciones de bienes y servicios intensificaron su crecimiento, con avances del 1,3% trimestral y del 3,6% interanual, tasa esta última 2 puntos porcentuales superior a la registrada en el trimestre anterior. Por su parte, las importaciones se ralentizaron 1,1 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior (crecimiento del 1,1% trimestral) y 1 décima porcentual respecto al mismo periodo del año anterior (crecimiento del 3,9% interanual). Este mayor empuje de las exportaciones y el menor dinamismo de las importaciones ha permitido que la aportación de la demanda externa al crecimiento interanual, negativa desde hace más de un año, torne a ser positiva este trimestre, aunque solo sea una décima porcentual.

En consonancia con el crecimiento económico, el mercado laboral mantuvo una evolución positiva en el tercer trimestre, aunque la creación de empleo prosiguió su gradual moderación. Los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo aumentaron un 0,2 % trimestral, dos décimas menos que en el trimestre anterior, y un 1,6 % interanual, frente al 2,3 % del segundo trimestre. En el último año se crearon cerca de 330.000 empleos equivalentes a tiempo completo.

La moderación en el ritmo de creación de empleo, unida al mantenimiento de un elevado crecimiento de la actividad, se ha traducido en una mejora de la productividad aparente del factor trabajo. La productividad por puesto de trabajo equivalente a tiempo completo aumentó un 1,1% interanual y un 0,5% trimestral, mejorando claramente los registros del trimestre precedente. Por su parte, la productividad por hora efectivamente trabajada volvió a tasas positivas, con avances del 0,4% interanual y del 0,1% trimestral.

Perspectivas y recomendaciones de la Cámara de España 

La evolución de la economía española durante el tercer trimestre del año continúa poniendo de manifiesto la resistencia que viene mostrando la actividad productiva en un entorno internacional particularmente complejo. A pesar de la persistencia de numerosos focos de incertidumbre, el crecimiento del PIB se mantiene en tasas elevadas si se compara con el de nuestros principales socios europeos. En línea con esta evolución, la Cámara de España prevé un crecimiento del 2,5% para el conjunto del año 2026 y del 1,9% para 2027.

En este escenario, la inflación será uno de los principales condicionantes del comportamiento de la economía en el corto y medio plazo. Las tensiones geopolíticas, especialmente en Oriente Medio, pero también en Ucrania, aún suponen un factor de riesgo para los mercados energéticos. Además de provocar que el precio del petróleo se mantenga en niveles elevados y generar tensiones en el mercado de gas natural, este entorno está afectando a la disponibilidad de productos refinados, que resultan especialmente relevantes por su utilización intensiva en el transporte de mercancías. Estas dificultades podrían seguir elevando los costes de las empresas, lo que alimentaría nuevas presiones inflacionistas. En este contexto, la Cámara de España prevé que la inflación media anual en 2026 sea del 3,2%, aunque probablemente se mantenga en el entorno del 4% durante los próximos meses, limitando la capacidad de gasto de los hogares en el corto plazo.

A estos riesgos inflacionarios se suma la evolución de las condiciones financieras a las que tienen que hacer frente empresas y familias. El mantenimiento de unos tipos de interés relativamente elevados, especialmente en los plazos más largos, podría encarecer la financiación y condicionar las decisiones de inversión empresarial. En el caso de los hogares, el reciente repunte del euríbor ante las expectativas de una política monetaria algo más restrictiva por parte del BCE, se está traduciendo en un aumento de las cuotas hipotecarias.

Desde el punto de vista de los factores en los que se viene apoyando el crecimiento de la economía española, la creación de empleo continúa siendo uno de los principales soportes. No obstante, la mejora de la productividad debería ser una prioridad estratégica. El crecimiento económico sostenible a largo plazo depende cada vez más de la capacidad para generar ganancias de eficiencia, incorporar innovación y elevar el valor añadido de la actividad productiva. La creciente competencia internacional, la transformación tecnológica y los desafíos demográficos exigen avanzar hacia un modelo económico capaz de sostener incrementos de renta y bienestar apoyados en mejoras permanentes de productividad.

En este contexto, la política económica debería orientarse a reforzar la capacidad de crecimiento de la economía española a medio y largo plazo, favoreciendo un entorno que impulse la actividad y la inversión empresarial. Para ello, resulta prioritario facilitar el crecimiento de las empresas, estimular la inversión productiva y la innovación, así como crear un entorno fructífero para atraer talento y reforzar el capital humano disponible, elementos esenciales para la mejora de la productividad y de la competitividad empresarial.

Asimismo, el actual escenario exige avanzar en el proceso de saneamiento de las cuentas públicas, aprovechando el crecimiento económico para reducir los desequilibrios fiscales y mejorar el margen de actuación ante futuras perturbaciones imprevistas. Este proceso debe apoyarse prioritariamente en una mayor eficiencia del gasto público, evitando incrementos adicionales de la presión fiscal que puedan perjudicar la inversión, el crecimiento empresarial y la creación de empleo.