La economía española cierra 2025 con un crecimiento muy robusto del 2,8%

  • El crecimiento de la economía española se situó en el 2,6% interanual en el cuarto trimestre de 2025

  • La evolución de la economía en este último trimestre del año se vio impulsada por la demanda nacional, mientras que el sector exterior restó al crecimiento

  • la Cámara de España espera en 2026 un crecimiento del PIB en el entorno del 1,9% y aconseja la puesta en marcha de reformas que sitúen a la empresa como eje de la política económica

Madrid, 30/01/26.- El crecimiento de la economía española en el conjunto del año 2025 fue del 2,8%, de acuerdo con el avance de la Contabilidad Nacional Trimestral publicado hoy por el Instituto Nacional de Estadística y a la espera de la actualización que publicará el INE a finales de marzo.

En tasas trimestrales, en el cuarto trimestre de 2025 el avance del PIB fue del 0,8%, dos décimas por encima de la tasa del tercer trimestre y se situó en el 2,6% interanual, tasa una décima inferior a la registrada en el trimestre precedente.

La evolución de la economía en este último cuarto del año ha estado marcada por un mayor protagonismo de la demanda nacional como soporte de crecimiento, mientras que la demanda externa, pese a su dinamismo en flujos, ha contribuido negativamente al avance del PIB, restando parcialmente al crecimiento.

La inversión ha desacelerado su crecimiento en términos interanuales durante la última etapa de 2025. El crecimiento de la formación bruta de capital fijo fue del 6,5%, 1,7 puntos porcentuales inferior al resultado del trimestre previo (8,2%). En términos trimestrales, la inversión en maquinaria y bienes de equipo también ha registrado tasas de crecimiento más moderadas (1,2% frente al 1,9% del tercer trimestre), al contrario que lo ocurrido en la formación bruta de capital en vivienda, que se ha acelerado 3 décimas (2,7% en el cuarto trimestre). El consumo público, si bien se aceleró 1 décima en términos interanuales (hasta el 1,7%), desde el punto de vista trimestral la desaceleración fue de 1,2 puntos porcentuales, avanzando un 0,1% en este último trimestre de 2025.

Por su parte, las exportaciones crecieron un 3,5% interanual en el cuarto trimestre, 7 décimas más que en el tercero, aunque el mayor dinamismo de las importaciones explica que la aportación del sector exterior al crecimiento interanual haya sido negativa.

El empleo medido en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo experimentó un avance del 2,8% interanual, lo que ha permitido crear cerca de 600.000 puestos de trabajo en el conjunto del año 2025. Sin embargo, la productividad del factor trabajo ha vuelto a reducirse, registrando una tasa interanual del -0,2%, encadenando ya 3 trimestres consecutivos en negativo.

Perspectivas y recomendaciones de la Cámara de España

En general, se puede decir que el contexto internacional es positivo, aunque persisten tensiones tanto en el ámbito geopolítico como comercial. La economía mundial crece a un ritmo que se sitúa en el entorno de su potencial (cercano al 3% anual), y no es previsible que vaya a experimentar una desaceleración brusca en el corto plazo. Estados Unidos muestra un dinamismo que ha sido difícil de anticipar dadas las turbulencias manifestadas durante 2025 (incremento de aranceles o el cierre parcial del gobierno federal, por ejemplo). La recuperación cíclica continúa en la zona euro, aunque de forma frágil, lastrada aún por la situación de las economías alemana y francesa. En China, la demanda interior muestra una desaceleración gradual, al tiempo que aumenta la inquietud en torno al sector inmobiliario del país. El proceso de ajuste tras la crisis está siendo más lento de lo previsto, si bien las exportaciones continúan compensando la debilidad interna.

En este contexto, la Cámara de España espera en 2026 un crecimiento del PIB en el entorno del 1,9%, un punto por debajo del registrado el año que acaba de concluir. Desde el punto de vista de la distribución de este crecimiento se prevé una mejora en el desempeño del sector exterior basado en un mayor dinamismo de la demanda de nuestros principales socios comerciales. Al mismo tiempo, se anticipa una moderación de las importaciones, en línea con la desaceleración que se espera experimente la demanda nacional.

En paralelo, la Cámara de España estima que el incremento del empleo podría situarse en el 1,6% este año, generándose cerca de 380.000 empleos, lo que situaría la tasa de paro en el 10,2% de la población activa.

En 2026 la economía española se enfrenta a un escenario más restrictivo desde el punto de vista fiscal, marcado por la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado, el progresivo agotamiento de los fondos europeos y la reactivación de las reglas fiscales comunitarias. Todo ello en un contexto de elevado endeudamiento público que limita la capacidad para invertir en infraestructuras, educación y otras áreas vitales para la mejora de la productividad, imprescindible para la generación de riqueza en un entorno en el que es necesario hacer frente a gastos crecientes (en el ámbito de las pensiones, la sanidad o la defensa, por ejemplo). Sin aumentos de productividad, el crecimiento económico será insuficiente para generar los ingresos necesarios sin recurrir a mayores niveles de endeudamiento o a incrementos impositivos.

En consecuencia, sería aconsejable adoptar una estrategia integral que combine el impulso de la eficiencia productiva con una gestión responsable de la deuda pública, con el fin de asegurar un crecimiento económico sólido y sostenible. El refuerzo del capital humano y la puesta en marcha de reformas que sitúen a la empresa como eje de la política económica, favoreciendo un entorno adecuado para el desarrollo de su actividad, deben seguir siendo prioridades de la actuación pública. Paralelamente, es imprescindible contar con un plan creíble de consolidación fiscal a medio plazo, orientado a la reducción del gasto público mediante mejoras de eficiencia, y no a través de un incremento de la presión fiscal.